14 | 02 | 2014
El nuevo √≠ndice de precios plantea una revisi√≥n de los logros de la √ļltima d√©cada
El nuevo índice oficial de precios representa un paso positivo para recuperar confianza. Considerando la divergencia con el índice anterior, es un reconocimiento de que estas mediciones fueron subestimaciones o metodológicamente inadecuadas. Y si así fuera, plantea la necesidad de revisar estimaciones de índice de pobreza y reconocer una situación social sustancialmente más delicada que la presentada por los reportes oficiales.
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Finalmente el gobierno anunci√≥ los resultados del nuevo √≠ndice de precios, llamado √ćndice de Precios al Consumidor Nacional Urbano (IPCNU), elaborado por el INDEC. El nuevo estimador de variaci√≥n de precios arroj√≥ un alza del 3,7% para el mes de enero.

Dado que hay cambios metodol√≥gicos importantes (aumento de la muestra de comercios y bienes relevados, modificaci√≥n de los ponderadores de precios, cobertura territorial), el resultado no se puede comparar con la estimaci√≥n oficial de inflaci√≥n del mes anterior (1,4%) o del promedio del 2013 seg√ļn INDEC (0,9%). Si se puede afirmar que entre cambios metodol√≥gicos y aumentos de precios, la tasa de inflaci√≥n medida por el gobierno se ha duplicado si se la compara con el mes de diciembre y m√°s que triplicado si se lo compara con el promedio del a√Īo pasado.

El nuevo índice ha acortado significativamente la diferencia con respecto al promedio de mediciones privadas, aunque todavía se ubica aproximadamente un 20% por debajo (tomando como índice de referencia el IPC Congreso con el 4,6%).

Esta diferencia en enero en parte podr√≠a fundamentarse en dos factores. En primer lugar, la mayor parte de los √≠ndices de consultoras toman su muestra en Ciudad de Buenos Aires que tuvo importante ajustes de tarifas en servicios p√ļblicos (transporte). En segundo lugar, el √≠ndice oficial presumiblemente se apoyar√≠a m√°s en productos alcanzados por el programa oficial ¬ďprecios cuidados¬Ē acordados con principales formadores de precios.

El anuncio representa un paso en direcci√≥n a la normalizaci√≥n de la pol√≠tica econ√≥mica. Si es como afirman los funcionarios oficiales que se trata de un √≠ndice representativo, el gobierno en forma impl√≠cita hace un reconocimiento p√ļblico del problema de la inflaci√≥n. Entonces, cabe preguntarse ¬Ņque represent√≥ la supuesta inflaci√≥n medida en los √ļltimos a√Īos de acuerdo al IPC oficial? Por supuesto, la inc√≥gnita ser√≠a develada por un c√°lculo retroactivo del nuevo IPCNU para identificar si podr√≠a haber divergencias con la anterior medici√≥n oficial y de que magnitud. Este c√°lculo no se har√°, pero cabe presumir que arrojar√≠a grandes diferencias dado que el nuevo IPCNU se parece m√°s a la estimaci√≥n de consultoras privadas que del INDEC. Y si as√≠ fuera, el nuevo √≠ndice tambi√©n es un reconocimiento de la desinformaci√≥n generada por el mismo gobierno en los √ļltimos a√Īos dado que confirmar√≠a una medici√≥n de inflaci√≥n incompleta, defectuosa o sesgada. Por otra parte, en cierta medida respaldar√≠a el trabajo de consultores privados que el gobierno ha denunciado frente a la Justicia por el supuesto delito de manipulaci√≥n de la opini√≥n p√ļblica.

La importancia pr√°ctica de esta discusi√≥n se puede reflejar a trav√©s de un sencillo ejemplo. Si en enero de 2007, mes en que comienza a evidenciarse la divergencia entre mediciones oficiales y privadas, una persona hubiera decidido atesorar 100 pesos, considerando la inflaci√≥n medida por el INDEC, equivaldr√≠a a disponer de 35 pesos; es decir, perdi√≥ el 65% del poder de compra. Este mismo calculo con inflaci√≥n seg√ļn consultoras privadas habr√≠a arrojado una p√©rdida del 75% (ser√≠a equivalente a disponer hoy de $25).

Si esta persona, en enero de 2007 hubiera optado por comprar d√≥lares, al tipo de cambio oficial del momento ($3,10 por d√≥lar) dispondr√≠a de 32 d√≥lares. Si los hubiera atesorado hasta fines de enero pasado, tendr√≠a el equivalente de $257 (al tipo de cambio oficial de $8,03). En el mismo per√≠odo, como los precios crecieron m√°s del 300% seg√ļn mediciones privadas, para mantener el poder adquisitivo de su ingreso necesitar√≠a de casi $400. Si el c√°lculo se hubiera hecho tomando el dato de la inflaci√≥n oficial (185%), deber√≠a disponer hoy de $285 y por lo tanto su p√©rdida de poder adquisitivo ser√≠a de menos del 10% (surge de restar 257 a 285 y dividirlo por 285). Es decir que atesorando d√≥lares al tipo de cambio oficial habr√≠a perdido el 36% de su poder adquisitivo si la inflaci√≥n fuera la que informa el sector privado y menos del 10% si la medici√≥n correcta fuera la oficial. Estos simples ejemplos destacan el efecto generado por la inflaci√≥n de p√©rdida de poder adquisitivo sobre los tenedores de pesos y la diferencia del da√Īo si se tomaran √≠ndice privados y oficiales.

Pero esto es pasado y considerando la complicada situación actual del país conviene evaluar sus efectos en el presente y futuro. La medida es un paso positivo, representa la intención de sincerar estadísticas, forzada por la necesidad de un acercamiento con organismos internacionales (FMI) para intentar recuperar el acceso al financiamiento externo y evitar sanciones que profundizarían el aislamiento del mercado internacional. Es importante aclarar, si bien el gobierno podría cumplir con un requisito ineludible, esto es apenas una condición para seguir negociando pero no asegura progresos.

El nuevo √≠ndice realizar√° un aporte para ordenar las negociaciones salariales entre empresas y sindicatos, al menos fijando un piso de ¬ďinflaci√≥n m√≠nima¬Ē que valide reclamos de representantes gremiales y una referencia quiz√°s m√°s accesible para empresas en sectores con problemas de rentabilidad.

Una de las preguntas que surge es ¬Ņqu√© pasar√° con las mediciones de pobreza? Si se mantiene la tendencia actual (a√ļn contemplando, el impacto extraordinario de la devaluaci√≥n de enero y otros efectos estacionales que tienden a ubicar la inflaci√≥n del mes por encima del promedio mensual), los √≠ndices reflejaran un deterioro significativo, diluyendo los logros y generando dudas sobre los logros hist√≥ricos en esta materia del gobierno.

Pero lo credibilidad del nuevo √≠ndice requiere de m√°s mediciones. La tentaci√≥n de ¬ďresolver¬Ē la inflaci√≥n por la v√≠a f√°cil seguir√° estando al alcance, aunque la reincidencia deje al gobierno atrapado en un camino sin retorno.

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