Indicadores de Actividad Econ贸mica 133

Indicadores de Actividad Econ贸mica (IAE) N潞 133
marzo 20
14

 

 


Al borde de una crisis cambiaria - Nota Editorial

El comienzo del a帽o encontr贸 al pa铆s al borde de una nueva crisis macroecon贸mica. Los cambios dr谩sticos en la pol铆tica monetaria posibilitaron que la amenaza no llegue a concretarse. Las medidas adoptadas por la nueva conducci贸n del Banco Central, enfocadas en tres frentes: reservas, tipo de cambio y oferta monetaria, lograron el objetivo de interrumpir la p茅rdida de reservas y estabilizar la brecha cambiaria.

 Con respecto a las reservas, su nivel fue apuntalado con cambios normativos que forzaron una liquidaci贸n anticipada de los sectores financiero y exportador de productos primarios. Posteriormente, se agreg贸 el aumento del 20 al 50% en la fracci贸n de dep贸sitos en d贸lares en entidades bancarias que deben ser transferidas al Banco Central en concepto de reservas. El resultado se reflej贸 en la evoluci贸n del nivel de reservas. De acuerdo a los datos del Banco Central, al 27 de diciembre, las reservas ascend铆an a 30.828 millones de d贸lares. Casi un mes despu茅s, al 30 de enero, hab铆an descendido casi un 10% ubic谩ndose en 27.822 millones. Durante el mes de febrero disminuyeron levemente reverti茅ndose la tendencia en los primeros d铆as de marzo.

En lo referente al tipo de cambio, se pas贸 de una pol铆tica de devaluaciones peri贸dicas (con un promedio del 0,4% diario entre el 23 de diciembre y 20 de enero) a otra de shock con un fuerte ajuste del tipo de cambio oficial dispuesto entre el martes 21 y jueves 23 de enero (la tasa promedio de devaluaci贸n de estos dos d铆as fue del 7,7%). Este ajuste repentino en la cotizaci贸n permiti贸 retrotraer poder adquisitivo del tipo de cambio a los niveles de julio de 2011 (para el c谩lculo se utiliz贸 la tasa de inflaci贸n medida por consultoras privadas y no se comput贸 la inflaci贸n externa, aunque este 煤ltimo efecto no tendr铆a mayor incidencia debido a la recesi贸n en pa铆ses desarrollados).

El tercer cambio significativo fue la reducci贸n en el ritmo de expansi贸n de la oferta monetaria a partir de absorci贸n de fondos a trav茅s de la colocaci贸n de titulos emitidos por el Banco Central a tasas de inter茅s comparables a las proyecciones privadas de inflaci贸n. Al promediar el mes de enero, la base monetaria (conformada por el dinero circulante y los dep贸sitos de entidades financieras en el BCRA) se aproximaba a los $37.500 millones. Al finalizar febrero se ubicaba en torno a los 34.500 millones. Durante este tiempo el stock de letras del Banco Central (LEBACS) aumento de 100 mil millones a 140 mil millones de pesos. Esta absorci贸n creciente de fondos requiri贸 de un aumento sustancial de rendimientos, tal como lo refleja la evoluci贸n de la tasa de inter茅s pagada por LEBACs a 90 d铆as desde el 15% a casi el 29% en el per铆odo se帽alado.

De esa forma, la detenci贸n en la ca铆da del nivel de reservas, el ajuste del tipo de cambio y el mayor control de la oferta monetaria permitieron eludir temporariamente una situaci贸n de crisis econ贸mica sobre fines de enero iniciada por un aumento descontrolado del tipo de cambio paralelo y de expectativas de inflaci贸n.

Estas medidas fueron complementadas por otras que contribuyeron a contener el deterioro de expectativas. La necesidad imperiosa de buscar nuevas fuentes de financiamiento externo para amortiguar el impacto del ajuste en la balanza de pagos finalmente impuso la concreci贸n de la reformulaci贸n del 铆ndice de precios al consumidor, lo que signific贸 el comienzo del fin de la pol铆tica de negaci贸n del problema inflacionario (los resultados del 铆ndice de precios en la meses siguientes definir谩n si se trata o no de un cambio permanente). Adem谩s de ello, la urgente necesidad de inversiones para contener los efectos de la crisis en el abastecimiento energ茅tico, condujo al gobierno a reconocer una indemnizaci贸n con la petrolera Repsol por la expropiaci贸n de su participaci贸n accionaria en YPF.

Como se se帽al贸 antes, el principal logro de este conjunto de medidas fue detener una crisis inminente y de muy alto costo econ贸mico y social. El cambio de estrategia no respondi贸 a un plan de mediano y largo alcance, sino que conform贸 una sucesi贸n de reacciones impuestas por la presi贸n de acontecimientos diarios, con un claro liderazgo por parte de las autoridades del Banco Central. Estos cambios han permitido ganar tiempo, pero si el gobierno no acierta una estrategia efectiva para reducir las expectativas de inflaci贸n, instaladas por encima del 4% mensual en los primeros meses del a帽o, su efecto de estabilizaci贸n resultar谩 transitorio. Por otra parte, las medidas adoptadas conllevan importantes costos en t茅rminos de aceleraci贸n de inflaci贸n, ca铆da del nivel de actividad y generaci贸n de 聯d茅ficit cuasifiscal聰.

La devaluaci贸n de enero determin贸 un salto en la tasa de inflaci贸n, imponiendo un nuevo piso en las expectativas de crecimiento de los precios superior al 30% anual. El efecto m谩s directo surge del inmediato aumento en el precio de insumos y productos finales procedentes del exterior. Estos aumentos generan un efecto en cadena de subas de precios, de magnitud variable de acuerdo a las condiciones de demanda. Transcurridos dos meses, los precios al consumidor acumularon un crecimiento cercano al 9%. Si bien cabe esperar que en los pr贸ximos meses el impacto del ajuste en el tipo de cambio tienda a diluirse (de hecho, el 铆ndice de marzo presentar谩 un efecto de arrastre estad铆stico significativamente menor al de febrero), y que la fuerte absorci贸n de recursos monetarios junto a la retracci贸n del consumo, reduzcan la presi贸n inflacionaria, persiste una expectativa de inflaci贸n firmemente instalada en niveles elevados.

El freno de la actividad resulta inevitable en el corto plazo. El impacto inmediato se da a trav茅s del freno financiero por restricci贸n del cr茅dito reflejado en el fuerte aumento de las tasas de inter茅s, al que se le suma la reducci贸n de la masa salarial, tanto por efecto del retraso del salario frente al avance de los precios como por una menor demanda de empleo. A ello hay que agregar situaciones puntuales de algunos sectores, como el automotriz, motivado por cambios en el r茅gimen impositivo de la actividad pero que tienen una fuerte repercusi贸n sobre el resto de la actividad econ贸mica.

A partir de un notable aumento de rendimientos de sus titulos de deuda, el Banco Central ha podido absorber una parte importante de la masa monetaria. La disminuci贸n de recursos monetarios contribuye a descomprimir tanto la demanda de divisas como de bienes, pero tienen una contrapartida de un riesgoso aumento en el pasivo de la entidad. En otros t茅rminos, no es una estrategia que se pueda sostener en forma indefinida, dado que anticipa una creciente necesidad de emisi贸n futura para cancelar la deuda y por esta raz贸n, requiere de rendimientos cada vez mayores, lo que a su vez acelera el ritmo de crecimiento de pasivos de la entidad monetaria.

Dos factores son determinantes del tiempo disponible para avanzar con un plan de reducci贸n de la inflaci贸n: la liquidaci贸n de divisas generadas por las exportaciones del complejo agroindustrial y el efecto de la inflaci贸n sobre el tipo de cambio oficial.

La estabilidad del tipo de cambio oficial, sumado a la recuperaci贸n importante en la cotizaci贸n de la soja en los primeros meses del a帽o, marca una importante diferencia con respecto a la situaci贸n anterior a la devaluaci贸n, durante los cuales, la certeza de aumentos peri贸dicos en el tipo de cambio oficial desalentaba la liquidaci贸n de divisas. M谩s all谩 de este cambio de condiciones, el productor agr铆cola mantiene su renuencia a vender su producci贸n una vez que ha cubierto sus necesidades de financiamiento para el siguiente ciclo productivo. De todas formas, cabe esperar que no se modifique la fuerte recuperaci贸n en la oferta de divisas que caracteriza al segundo trimestre del a帽o.

La mejora en la competitividad de exportaciones y freno a las importaciones generada por la devaluaci贸n, con el transcurso de los meses, se ve erosionada por la elevada inflaci贸n. Si se mantiene estable la cotizaci贸n oficial del d贸lar, a un ritmo promedio de inflaci贸n en el rango que va de 3 a 4% mensual, al promediar el a帽o, el tipo de cambio real estar铆a pr贸ximo a retornar al punto de partida (previo a la devaluaci贸n). Antes de que esto suceda, las expectativas de devaluaci贸n comenzar谩n a presionar sobre el tipo de cambio a partir de una mayor demanda en el mercado no oficial, con el agravante de darse en un contexto de menor ritmo de ingreso de divisas por exportaciones del complejo agr铆cola y mayor giro de fondos al exterior por los vencimientos de deuda p煤blica en moneda extranjera.

La principal asignatura pendiente para modificar las expectativas de inflaci贸n es la reducci贸n del d茅ficit fiscal. La tasa de expansi贸n del gasto p煤blico de enero, superior al 40%, no representa una se帽al alentadora. Iniciado marzo, el gobierno ha intentado dar un primer paso, hasta ahora sin 茅xito, buscando acuerdo salariales para empleados estatales con ajustes en torno al 25% anual, muy inferior a la tasa de inflaci贸n proyectada para el a帽o con un piso del orden del 30% anual.

El paso cr铆tico consiste en la modificaci贸n del r茅gimen de subsidios a las tarifas de energ铆a, en un contexto de alta inflaci贸n y debilitamiento de la demanda de empleo. La sustituci贸n de subsidios por aumentos de tarifas permitir铆a una reducci贸n significativa en el crecimiento del gasto p煤blico. En forma paralela, el encarecimiento del precio final de la energ铆a, al desalentar el consumo de electricidad y gas, permitir铆a un mejor balance de la demanda con la oferta energ茅tico, al tiempo que contribuir铆a a mejorar el ingreso neto de divisas al retrasar el ritmo de crecimiento en la importaci贸n de combustible.Cabe agregar que, la posibilidad de recuperar acceso a fuentes de financiamiento del exterior, si bien no parece cercana, de concretarse, le permitir铆a al gobierno dosificar el esfuerzo por mejorar el resultado fiscal.

Transcurrido el primer bimestre del a帽o, persiste el alto nivel de inflaci贸n e incertidumbre porque faltan se帽ales claras sobre la decisi贸n del gobierno para corregir sus crecientes desequilibrios fiscales. Es posible que el anunci贸 en el cambio de r茅gimen de subsidios haya sido relegado, a la espera de que finalice el proceso de negociaci贸n salarial que involucra al estado, las empresas y agrupaciones sindicales. El riesgo de esta estrategia es que la inflaci贸n se acelere, se extienda el plazo de negociaciones y se profundice la ca铆da del nivel de actividad. Mientras tanto, crecer谩 la inquietud en torno a la evoluci贸n del tipo de cambio y es posible que resurjan tensione cambiarias a medida que se aproxime la finalizaci贸n de la temporada de liquidaci贸n de exportaciones.

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Los sucesivos cambios en el c谩lculo oficial de la inflaci贸n

En el actual contexto inflacionario, en el que se observa una progresiva aceleraci贸n en el ritmo de crecimiento de los precios y que se caracteriza, como ocurre normalmente en este tipo de escenario, por distorsiones en los valores de referencia e incertidumbre generalizada, un adecuado c谩lculo de la tasa de inflaci贸n cobra mayor importancia.

Los precios constituyen la informaci贸n esencial del mercado, la se帽al partir de la cual los diferentes actores econ贸micos toman sus decisiones de gasto, inversi贸n, ahorro, colocaci贸n de fondos, asignaci贸n de recursos, distribuci贸n de riesgos, asunci贸n de compromisos de diversos plazos, endeudamiento, etc. En escenarios econ贸micos dominados por la inflaci贸n, donde los precios relativos cambian de manera err谩tica y el ritmo de ajuste es dispar y a elevada velocidad, surgen importantes distorsiones y la calidad de informaci贸n del mercado se enrarece, generando incertidumbre y consecuencias negativas sobre el espectro de decisiones econ贸micas. A los valores distorsionados se suman los modelos de formaci贸n de expectativas de los agentes, lo que agrega mayor incertidumbre y relativiza la utilidad de los precios en su rol asignador. Es por ello que un adecuado monitoreo de los valores de mercado, 铆ndices confiables y representativos son esenciales para sumar transparencia, clarificar posiciones y colaborar en la toma de decisiones.

El seguimiento oficial de la inflaci贸n en Argentina corresponde al Instituto Oficial de Estad铆stica y Censos (INDEC) y ha atravesado por diferentes etapas y cambios metodol贸gicos desde la primera medici贸n publicada en 1933. En forma reciente -a帽o 2008-, las intervenciones al INDEC y los cambios en la forma de c谩lculo del 脥ndice de Precios al Consumidor (IPC) generaron fuertes cuestionamientos por su falta de correspondencia con la realidad y sus repercusiones distorsivas sobre diversos indicadores basados en o actualizados con el 铆ndice de precios. Luego de varios a帽os de brecha significativa entre las estimaciones privadas y oficial, y fundamentalmente a partir de las exigencias del Fondo Monetario Internacional para adecuar las metodolog铆as de c谩lculo, en enero 煤ltimo debut贸 el nuevo indicador oficial: el 脥ndice de Precios al Consumidor Nacional Urbano (IPCNu), con una estructura basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGH) 2012-2013 y mayor cobertura geogr谩fica.

La presente nota repasa las principales modificaciones a la forma de c谩lculo del IPC, la estructura de ponderadores subyacente y, a partir de estas cuestiones, qu茅 tendencias cabr铆a esperar en virtud de los ajustes de precios en curso y c贸mo se ver谩n afectados indicadores socio-econ贸micos claves ligados a los 铆ndices de precios. El prop贸sito es brindar de manera sint茅tica elementos que sirvan para interpretar mejor y con mayor cantidad de elementos la coyuntura econ贸mica actual y contar con una base m谩s s贸lida para llevar adelante proyecciones.

 
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El d茅ficit del estado fiscal

El t茅rmino 聯estado fiscal聰 se refiere a la idea de un estado financiado principalmente a trav茅s de impuestos y se contrapone a la noci贸n de estado patrimonial o empresario que podr铆a obtener ingresos participando en la actividad econ贸mica mediante la propiedad de los recursos.

Actualmente, el estado argentino puede definirse como estado fiscal al tener una escasa participaci贸n, aunque 煤ltimamente creciente, en la propiedad de las empresas y por financiarse mediante recursos que detrae de la actividad del sector privado mediante la recaudaci贸n de tributos. De hecho, si se toman en cuenta las cifras de 2013 casi el 90% de los ingresos proviene de los recursos tributarios y de las contribuciones de la seguridad social.

En este esquema, todo exceso de gasto que no pueda ser cubierto por los recursos p煤blicos, necesariamente se traduce en un d茅ficit fiscal que debe ser financiado mediante la toma de cr茅dito p煤blico o a trav茅s de la emisi贸n monetaria. Ambas formas de financiamiento del d茅ficit encuentran limitaciones en la realidad, habiendo en la historia argentina claros ejemplos de exceso de emisi贸n monetaria, como fue el caso de la hiperinflaci贸n de 1989, y de exceso de endeudamiento, como aquel que condujo a la crisis de fines de 2001.

M谩s all谩 de la alternancia en el uso de una u otra herramienta de financiaci贸n, el factor que persiste a lo largo del tiempo es el exceso de gasto, la existencia de d茅ficits recurrentes que generalmente no se traducen en una mayor prestaci贸n de servicios por parte del estado y que, lo que es m谩s grave a煤n, la sociedad no est谩 en condiciones de financiar.

Durante la vigencia del plan de convertibilidad la limitaci贸n clara a la posibilidad de financiar d茅ficits con emisi贸n sumada a un gasto creciente llev贸 a un exceso de endeudamiento. Luego de la crisis de 2001, la salida de la convertibilidad y el repudio de la deuda soberana, los gastos crecientes se financian mediante la introducci贸n de impuestos fuertemente discutidos desde el punto de vista de las recomendaciones de buenas pr谩cticas tributarias, que generan enormes distorsiones sobre la actividad econ贸micas por la forma en que afectan el sistema de incentivos pero tienen un gran potencial recaudador. Tal es el caso del denominado impuesto al cheque (2001) y de los derechos de exportaci贸n (2002). Esta estrategia permite durante largo tiempo cerrar la brecha entre los gastos y los ingresos. Dicho de otro modo, si estos dos tributos no existieran el resultado exhibido por las cuentas p煤blicas habr铆a sido deficitario.

 
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Nuevo escenario cambiario: 驴mejora en la competitividad agropecuaria?

El ajuste en el tipo de cambio a principios de a帽o plantea a priori un hipot茅tico cambio de escenario en los sectores que destinan sus productos al mercado externo. A nivel regional el sector agropecuario podr铆a ser uno de los beneficiados en un contexto caracterizado por un mayor tipo de cambio nominal, donde los cultivos que se comercializan al exterior como el trigo, la soja, el ma铆z, el girasol y la carne vacuna definen el perfil econ贸mico-productivo de una amplia zona de influencia. Pero la existencia de los derechos de exportaci贸n, la evoluci贸n en los precios internos y las distorsiones en la comercializaci贸n presentan un marco incierto respecto al resultado real producto de la modificaci贸n en el tipo de cambio nominal.

Con el objeto de dilucidar el interrogante asociado a la existencia de una mejora real a nivel primario producto del incremento en el tipo de cambio nominal, en el presente informe se presenta la evoluci贸n del tipo de cambio real efectivo por producto donde fue utilizada la tasa de inflaci贸n medida por organismos privados sin considerarse la inflaci贸n externa (no tendr铆a mayor incidencia debido a la recesi贸n en pa铆ses desarrollados con los que normalmente comercializa el pa铆s) y el ingreso real por producto a modo de ejemplo para mostrar en qu茅 situaci贸n real se encuentra el sector primario teniendo en cuenta tanto la situaci贸n interna y la evoluci贸n de las cotizaciones internacionales.

En el actual contexto de aceleraci贸n inflacionaria la mejora en la competitividad producto de la devaluaci贸n puede verse recortada r谩pidamente en caso de mantenerse estable el valor oficial de la divisa. Para que eso no suceda, el tipo de cambio deber铆a depreciarse a una tasa igual a la de la inflaci贸n para no incurrir en nuevas p茅rdidas de competitividad. El salto cambiario de enero terminar铆a de consumirse a mitad del presente a帽o de mantenerse estable el valor del d贸lar. Esta situaci贸n alimenta las expectativas de otra variaci贸n en el tipo de cambio oficial y los contratos a futuro lo est谩n anticipando de esta manera.

 
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Panorama del mercado automotor en Bah铆a Blanca

Luego de un 2013 con patentamientos r茅cord de autom贸viles nuevos y un extraordinario n煤mero de transferencias de motoveh铆culos usados realizadas en el pa铆s, el 2014 se presenta con dificultades y varios interrogantes para las actividades vinculadas a la comercializaci贸n de automotores.

En el presente informe se desarrollan puntos destacados del pasado 2013, caracter铆sticas del mercado para aquel a帽o, consideraciones respecto a las modificaciones acontecidas para el sector, perspectivas para este a帽o 2014 y datos representativos de la actividad, todo ello circunscripto a la Argentina en general, pero haciendo 茅nfasis en datos para la ciudad de Bah铆a Blanca. Para este 煤ltimo caso, la nota se complementa con visitas a diversos referentes de la actividad, tanto comercializadores de autos nuevos de distintas gamas como as铆 tambi茅n representantes de entidades que comercializan veh铆culos usados.

 
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